Lectores

LECTORES PROCLAMACION DE LA PALABRA

La proclamación de la Palabra de Dios es verdaderamente un servicio a la Iglesia. Los lectores traen la Palabra de Dios viva a la asamblea litúrgica. El ministerio de la Palabra debe, por lo tanto, ser tratado seriamente y con gran dignidad. (GIRM 55)

La Palabra de Dios no es meramente leída durante la liturgia. Se proclama, sin embargo, no con espectáculo teatral. La proclamación efectiva implica la entrega del mensaje con claridad, convicción y ritmo adecuado. Exige la capacidad de evocar la fe en los demás demostrando la propia fe. La proclamación es un ministerio especial que presupone la fe. También despierta la fe en aquellos que escuchan la Palabra proclamada. (LM Intro 55)

Idealmente, la asamblea debería escuchar la proclamación de las Escrituras y no leer en una misaleta. En el acto de escuchar en comunidad, los adoradores experimentan no solo la unidad entre ellos sino también la presencia de Cristo hablándoles a través de la Palabra. Los pastores y lectores necesitan, sin embargo, estar atentos a las necesidades especiales de los discapacitados auditivos. (LM Intro 7, 37)


REQUISITOS PARA LECTORES

Todos los ministros litúrgicos, especialmente los lectores, deben estar debidamente capacitados para su ministerio.

Este ministerio de la Palabra requiere habilidad en la lectura pública, conocimiento de los principios de la liturgia y una comprensión de las Escrituras. Sólo los lectores debidamente capacitados y comisionados deben ser programados para la liturgia. (GIRM 101, LM Intro 14)

Los lectores son plenamente iniciados, practicando a los católicos cuyas vidas dan testimonio de la Palabra que proclaman.

En ocasiones especiales y por motivos pastorales, una persona joven que aún no está completamente iniciada (es decir, confirmada y que ha recibido la primera Eucaristía) se le puede permitir leer durante una liturgia. Sin embargo, se espera una formación adecuada.

Todos los lectores deben ser comisionados para su ministerio, preferiblemente durante una misa dominical. La bendición utilizada para esta comisión se encuentra en el Libro de las Bendiciones. (Capítulo 61)

Aquellos que actualmente son lectores deberían participar periódicamente en programas de enriquecimiento.


PREPARACIÓN PARA LECTORES

Para hacer efectivo el servicio de la Palabra, se espera que todos los lectores estén preparados para su ministerio. La preparación debe ser espiritual, bíblica y práctica.

La preparación espiritual implica la oración sobre el texto y la reflexión sobre su mensaje. La preparación de las escrituras implica entender el texto. La preparación práctica implica dominar las palabras difíciles, aprender las pronunciaciones correctas y practicar la entrega del texto en voz alta, idealmente en presencia de alguien que sea capaz de criticar la entrega.

También se espera una preparación inmediata de todos los lectores. Esto requiere llegar con tiempo suficiente antes de la liturgia, ubicar las lecturas en el Leccionario, colocar el micrófono y asegurarse de que el sistema de sonido esté funcionando correctamente.



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