Señor, reconociendo con gratitud su merced y admitir humildemente nuestra necesidades, nos comprometemos nuestra confianza en Ti y entre sí. Lleno de deseo, que responde a su llamada para el discipulado dando forma a nuestras vidas, a imitación de Cristo.
 
Profesamos que la llamada nos obliga a ser mayordomos de sus dones. Como administradores, de haber recibido su regalo de agradecimiento, apreciamos y les tendemos de manera responsable, compartirlas en la práctica y amor con los demás, y devolverlos con aumento al Señor.

Nos comprometemos a nuestra formación permanente como administradores y nuestra responsabilidad de llamar a otros a ese mismo esfuerzo. Dios todopoderoso y siempre fiel, es nuestra ferviente esperanza y oración que usted que han comenzado esta buena obra en nosotros llevarlo a cumplimiento en Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Miembros designados y elegidos de la parroquia que aconsejan en la administración de la iglesia.